Ubud es una ciudad situada en el centro-sur de la isla, a una hora y media aproximadamente de Kuta. Es sin duda una ciudad de obligatoria visita si te tomas la molestia de ir hasta Bali y deseas conocer algo mas autentico de la isla dentro de un marco turístico. Su autenticidad no impide la existencia de un amplio rango de numerosos establecimientos, reconocidas firmas de ropa, resorts de lujo y todo tipo de comodidades para sucumbir las necesidades de los turistas más exigentes.
Normalmente, la mayoría de turistas conciben Ubud como una ciudad de tránsito ya que por su ubicación estratégica, en sus calles se pueden encontrar multitud de agencias de excusiones y tours que permiten un acceso cómodo a las principales “landmarks” y actividades a lo largo de la isla como por ejemplo el trekking al volcano Batur, rafting por el río Ayung o visitas a los diferentes templos repartidos por la isla (Tanah lot, Uluwatu..).
Sin embargo tengo que decir, que aunque me aproveché de su localización para pasar por los inmensos arrozales de alrededor de Ubud, hacer trekking y ver el Sunrise desde la cima del volcán Batur, lo cierto es que esta pequeña ciudad me cautivó por su propio magnetismo innato.
La ciudad cuenta con tres calles principales, en las que principal peculiaridad es la existencia las casas (la mayoría Homestays que alquilan habitaciones) conservan su formato original hindú. Muchas de los dueños de las “Homestay” se percataron hace unos años del valor añadido que proporcionaba el contar con un “Rice field view” o lo que es lo mismo, con vistas a los arrozales para atraer a los turistas. Por ello es muy común encontrar en el camino cuando se pasea por las calles de Ubud numerosas señalizaciones que rezan “Rice field view”, junto con “Hot water” y “Free Wifi”. El agua caliente también aporta un valor añadido al alojamiento de Homestays, aunque tengo que reconocer que después de dos semanas haciendo uso de la “open air” ducha del centro con agua fría, el agua caliente se presentaba como un factor complementario, en ningún caso de prioridad absoluta. El principal encanto de este tipo de alojamiento es el acceso a las casas típicas balinesas, con un templo en el patio exterior normalmente compartido con toda la extensión familiar que suelen ser el principal objeto de atención para los extranjeros. Si además te encuentras con que los propietarios son sociables y no solo te ven como un saco de rupias, se puede aprender sobre el estilo de vida y la convivencia familiar. O simplemente como mínimo comunicar tus planes de viaje y mejorar tu fluidez de ingles. Además ellos también suelen tener cierta curiosidad sobre el desfile de turistas que duermen en sus casas (quizás para divisar oportunidades de negocio futuras). How old are you?-Solia ser su intriga de entrada. Una vez disipadas las dudas de la edad, lo cual venia acompañado de oportunos elogios y cumplidos, continuaba el enigma. Are you married?-Solia ser el misterio real. Desde mi punto de vista, Bali es una isla que no defrauda a ningún turista, estilo o plan de viaje, presentando diferentes rincones para diferentes viajeros. Sin embargo, es un lugar del planeta que sin lugar a dudas compartiría con mi pareja. Pero bueno, aclarar los motivos de no husband- acompañamiento y estado de soltería al final se me antojaban divertidos y mecánicos.
Los numerosos locales de masajes, salones-Spa, Yogas y, sobre todo, de “Spiritual Healing”, destacan por su abundancia y proporcionan un kit completo de sanación del alma que otorga a Bali cierto carácter profundo y espiritual en general, convirtiendo a Ubud en el climax del paraíso curativo. La película “Reza, come y ama” o “Pray, eat and love” contribuye a difundir esta idea de Bali cuando Julia Roberts se apoya en el gurú Ketut Liyer que habita en Ubud para que le ayude a encontrarse con su ser interior. El nombre de estos sanadores espirituales o gurús es el de los balian. Es de reconocer que la aparición de este personaje en la película dirigida por Ryan Murphy ha provocado un fuerte impacto al verdadero Ketut Liyer, que actualmente vive en Ubud como en la película se proyecta fielmente, y en última instancia al gremio. Aunque después de oír que el anciano ha optado finalmente por racionar su energía y por estandarizar sus respuestas a los turistas, decidí guardar mis rupias para mi atracción balinesa favorita: ¡los full -body balinese massages!
Las boutiques, tiendas de diseño, restaurantes, cafeterías, nacidos de la Bali moderna conviviendo junto a los numerosos templos y viviendas de la Bali tradicional, así como con los rituales diarios de ofrendas a los dioses hacen de Ubud un espacio y ambiente de contrastes único en la isla. El agradecimiento diario a los dioses por parte de los locales se expresa en forma de flores con incienso en la puerta de los locales, por lo que trataba de esquivarlos para no pisarlos, nunca se sabe…
Además Ubud destaca por su oferta de espectáculos nocturnos en forma de danzas tradicionales balinesas. Merece la pena acudir al menos a uno de ellos, no por disfrutar de una danza de estilo peculiar diferente a todo lo visto anteriormente, sino porque además se suelen representar en templos o en el palacio real (un templo de mayor tamaño). Todos los días suele haber una actuación en cualquiera de los templos.
La ciudad se puede disfrutar en su esencia, pero ya que estas allí merece la pena visitar el Monkey Forest (en pleno centro de la ciudad) asi como los arrozales y templos de alrededor de la ciudad. El encanto de Ubud logra compensar la ausencia de unos de los mayores tesoros de Bali: la playa.
| Monkey Forest |
| Ubud |
| Making coffee |
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