domingo, 24 de febrero de 2019

Eco-friendly Costa Rica: turismo sí, pero con respeto


Costa Rica siempre te tendré presente…

Durante nuestro viaje nos hemos sumergido en la naturaleza tica, sido testigos del alcance de su biodiversidad, deleitado con su gastronomía, disfrutado de experiencias aventureras y nos hemos convertido en cómplices de su diversidad cultural.

Aunque hemos exprimido el jugo de Costa Rica en todas sus vertientes, hay otro aspecto que la caracteriza con exclusividad notoria. Me refiero a la mentalidad eco-friendly de sus habitantes. Bien es cierto que algunos podrían pensar que el atractivo natural del país contribuye a generar un flujo de ingresos generoso procedente del turismo, siento que esta mentalidad va más allá.

Sin considerarme experta de la filosofía de otros países ni mucho menos, durante nuestra estancia el país más verde del planeta logró transmitirme su mantra hacia los visitantes: turismo sí, pero con respeto. El cuidado por sus tesoros naturales se antepone a cualquier capricho turístico, como modelo ejemplar del que algunos países deberían tomar nota.

Actitudes en las que se refleja esta actitud natura son muchas.

El ambiente selvático de cada parque natural es la evidencia más visible de ello. Ganando la batalla al conteo obsesivo de criaturas salvajes que inconscientemente cargamos los viajeros en la mochila, para los ticos eso no es un problema. Existen multitud de parques naturales en el país, con suerte interactuarás con distintos animalillos. Lo que ellos no van a hacer es excitar o provocar el encuentro de forma artificial. Es responsabilidad tuya conectar con la naturaleza y encontrarlos fortuitamente.

La lógica de esta actitud no debe llevarnos a dar por hecho que esta norma genérica de actuación es replicada internacionalmente. Desgraciadamente a todos se nos vienen en mente experiencias viajeras en las que hemos presenciado algún comportamiento o actividad no ética hacia la naturaleza o sus habitantes.

Por ello considero esta actitud digna de admirar y lejos de crisparme la sangre como en otras ocasiones, me propongo destacarla como filosofía ejemplar.

Otra muestra visible de esta filosofía es la baja explotación de infraestructuras y carreteras en puntos naturales críticos. Es sorprendente hoy en día que haya lugares en lo que prime la conservación del ecosistema natural frente al impulso de la construcción. Es innegable que uno de los índices de desarrollo de un país es la conexión de sus ciudades y el progreso de su red de transporte. Sin embargo, es apremiante que existan países que elijan posicionarse del lado de la naturaleza por un cambio.

¡Además, el transportarnos por carreteras en mitad de la nada sumó a nuestra experiencia puntos de aventura!

La prohibición de alterar el ecosistema marino tomando conchas de la playa, la limpieza y ausencia de basura en sus paisajes, la natural relación con sus animales, el respeto por los límites de la madre tierra y otro sinfín de ejemplos vienen a reforzar la responsabilidad del legado tico.

No voy a desvelar todo hoy, pero recomendaría a todos los viajeros que se precien darle una oportunidad a esta nación única para narrar su propia experiencia.

Como broche final del viaje, agradezco la oportunidad de haberme podido embarcar en este destino, la compañía de mi amiga Sandra y la gran acogida por nuestros amigos costarricenses, Adriana y Mauricio.  Ellos nos han ayudado a tener una visión más cercana y real de la generosidad de sus gentes.

Hasta pronto Costa Rica

¡Namaste!

… hasta que la naturaleza nos separe


Parque Cahuita, Limón


Tamarindo, Guanacaste

Tamarindo, Guanacaste 
Monteverde, Puntarenas


Monteverde, Puntarenas 
Monteverde, Puntarenas



La Fortuna, Alajuela

Puerto Viejo, Limón

San José, capital


Puerto Viejo, Limón




Parque Cahuita, Limón
Monteverde, Puntarenas




La Fortuna, Alajuela


Parque Cahuita, Limón



Parque Cahuita, Limón


Monteverde, Puntarenas

Monteverde, Puntarenas

La Fortuna, Alajuela

La Fortuna, Alajuela

Tamarindo, Guanacaste


domingo, 17 de febrero de 2019

RONDA CARIBEÑA


Cuando viajamos a Costa Rica, y me atrevería a generalizar con el resto de Centroamérica, nuestra atención es atrapada inevitablemente por el glamour de sus paisajes naturales y la biodiversidad de sus especies. Sin embargo, no sólo la naturaleza rinde homenaje a la esencia única del país tico, sino además la diversidad de sus gentes.

A pesar de ser un país pequeño si lo comparamos con sus vecinos latinos, Costa Rica constituye el asentamiento de diferentes culturas en función de hacia dónde giremos el mapa.

Aproximadamente un 83% de la población se declara blanca o mestiza con diversas ascendencias, mientras que existen cuatro grupos minoritarios de afrodescendientes, indígenas y asiáticos.

La mezcla étnica es bastante palpable a lo largo del recorrido durante el país si bien es verdad que la mayor concentración racial la encontramos en la provincia de Limón. Es en el este del país donde predomina una presencia casi absoluta de la raza negra.

¿A qué se debe esta mayor concentración de la etnia negra en Limón?

Bajo la influencia de la colonización española, como ocurre en otros países caribeños durante los siglos XVI - XVIII, las ciudades eran inundadas con personas africanas traídas como esclavos al mando de la corona para el desarrollo del imperio español en las Américas.  Hasta la abolición de la esclavitud en el siglo XIX, el flujo de mano de obra gratuita era continuo por parte de los colonos españoles ya que los indígenas no eran suficientes para la explotación de sus propósitos económicos.

Adicionalmente a las consecuencias étnicas de la actuación colonial, que siguió el mismo patrón en la mayoría de los países colonizados, otro factor a considerar es la migración jamaicana. Panamá, Cuba y Costa Rica fueron algunos de los destinos elegidos por los jamaicanos tras la crisis azucarera de 1.860 y otras posteriores.

Desarrollo de Talamanca

Otros acontecimientos posteriores a la época colonizadora provocaron el asentamiento y posterior consolidación de la cultura jamaicana en la provincia de Limón. La construcción del ferrocarril en Limón, el desarrollo del cultivo bananero y la pesca de la tortuga, constituyen otras de las actividades económicas del siglo XVIII-XIX que atrajeron a multitud de afrodescendientes de Panamá, Jamaica y otros puntos del caribe.


Paz y amor en Puerto Viejo de Talamanca

Puerto Viejo fue una opción idónea para ponerle broche final a nuestro viaje, ya que Bob Marley de fondo diciéndote que "Don't worry about a thing,'Cause every little thing gonna be all right” no dejaba opción para la planificación o estrés. El principal legado de este pueblecito caribeño es que te integres en su atmósfera de vive el presente y que el mañana nos pille relajados.

En cuanto dejamos las mochilas en el camping, alquilamos una bici y activamos nuestra actitud exploratoria. A nuestro paso íbamos dejando en el lateral los puestitos con pulseras, obsequios, pañuelos y trencitas africanas que atraían a los turistas.

La gastronomía caribeña es otro de los obsequios con los que deleitarse el paladar después del largo viaje. El pollo caribeño con salsa de coco y los rice and beans no han de faltar en ningún menú para llevar la experiencia caribeña al máximo.

Las playas, no tan grandes como las de Tamarindo, resaltan por un carácter más selvático y natural. De hecho, la costa caribeña acoge diversos parques naturales, entre ellos Cahuita y Manzanillo.

Uno de los encantos de Puerto Viejo, es el rápido acceso con un corto paseo en bici a las playas de Chocles, Uva y Manzanillo. En estas playas multitud de surfistas formarán parte del espectáculo playero junto con comunas hippies que darán vida y ritmo a la playa con el son de sus tambores.

Las fogatas en la playa y las actuaciones de los malabaristas con el fuego abrían paso a las estrellas, momento en que el entretenimiento era abanderado por los barecillos de la playa y el reggae marcaba los latidos de la noche.


























sábado, 9 de febrero de 2019

NEVER WALK ALONE


Costa Rica cuenta con 27 parques naturales, 58 refugios de vida salvaje, 32 zonas protegidas, 15 zonas pantanosas, 11 reservas forestales, 8 reservas biológicas y 12 regiones de conservación.  De hecho, el país más green del planeta es fácilmente semejante a un parque natural gigante si excluyéramos las ciudades más pobladas.

El total de 500.000 especies que conviven en la nación tica se distribuyen por estos espacios de inmensidad verde. Esto significa que en ninguno de los paseos en los que decidas aventurarte en sus múltiples bosques y selvas encontraras la soledad. Incesantes estímulos de la naturaleza radiaran tus sentidos para marcar su huella, confiando en tu mejor actitud natura.

¿Cuál es la actitud natura que te exige Costa Rica?
En primer lugar, dejar el estrés y el comportamiento acelerado que llevamos en la mochila desde los países occidentales. La serenidad juega un papel clave como punto de partida en el encuentro con la madre tierra. No hay que hacer cola para subir a la Torre Eiffel ni sacar la mejor foto para el atardecer en Santorini. RELAX, ni la naturaleza ni sus habitantes van a largarse a ningún lado, procura que tu mente tampoco lo haga…

Por otro lado, se requiere un paso a ralentí mínimo. Este consejo vino de la mano de algún guía local, que son los que entienden de verdad: “los bichos son capaces de captar vuestros pasos por las vibraciones que hacemos en el suelo al andar, procurad andar despacio”. Amén, marchando bajada de ritmo mental y de marcha.

Otro de los consejos aceptados fue el de conectar con el entorno selvático. Si no te fundes como parte del ecosistema y no llegas a estar presente en el momento y lugar preciso, te conviertes en un espectador ciego. Es preciso ser consciente de cada uno de los elementos y detalles que envuelve el escenario con el fin de no perderse el siguiente paso de la obra.

No es necesario mencionar que una alta dosis de respecto por el mundo natural es otro de los valores que caracterizan la actitud natura. Aunque cualquier viajero que se precie lo lleva en la mochila, nos percatamos a la mayoría de los costarricenses no sólo les corre sangre eco-friendly sino que lo llevan por bandera. No permitir sacar conchas del mar o perseguir que no se alimenten los animales para la atracción turísticas son algunas conductas que caracterizan su código moral. Además, cabe destacar que Costa Rica constituye el primer país de América Latina que prohibió la caza deportiva.

El mantener las expectativas a raya es otro de los autoregalos que podemos darnos para disfrutar al máximo de nuestra experiencia verde. Por ejemplo, el afán de encontrar osos perezosos o sloths no debería hacernos menospreciar el resto de los animalillos que nos ofrece el país.

No obstante, hay un ingrediente principal que es innato en las personas que interactúan con la naturaleza a menudo que requiere de años de masterización. Se trata de una sensibilidad especial para detectar cualquier movimiento o animal por pequeño y camuflado que sea. Y es que si algo hemos aprendido es que hay especies que no existen para lucirse.

Esta capacidad de muchas personas locales alcanza un nivel superior cuando hablamos de un entorno nocturno. El tour nocturno que hicimos en Monteverde es altamente recomendable para amantes de la naturaleza o para aquellos curiosos que simplemente busquen experiencias diferentes. Armadillos, felinos salvajes, tarántulas, tucanes, mariposas de todos los colores, ranas arbóreas de ojos rojos, monos aulladores constituyen una pequeña muestra de la fauna que te puedes encontrar en tu caminata nocturna.

Dado que el tiempo es un bien muy escaso, tuvimos que seleccionar un parque natural para visitar. El escenario de la mayor fauna que encontramos en tierras ticas se concentró en el Parque Nacional Cahuita. Situado en la provincia de Limón, este parque cuenta con 23.290 hectáreas de cobertura marina y 1.102 hectáreas terrestres. En tierra conviven numerosas especies de mamíferos, reptiles, anfibios y aves.

Tuvimos suerte de que muchas de estas especies se quisieran lucir a nuestro paso y nos alegramos la vista con el desfile de serpientes, mapaches, mariposas de tamaño murciélago, monos aulladores y demás integrantes de la selva playera. Y es que la ubicación del parque es uno de sus atractivos principales, con desviación obligada a la orilla para continuar con el sendero.
Relajarse en la playa del parque mientras un mapache se te acerca con esperanzas de llenar su buche, broncearse mientras los surfistas realizan su mejor performance con las olas, observar como la vegetación se pierde en los manglares y el sonido en ebullición de los miles de insectos que conforman el parque, son algunas de las sensaciones obligadas a experimentar en los alrededores de Cahuita.

El parque Cahuita resulta especialmente cotizado para aquellos visitantes de la costa caribeña, ya que encuentra ubicado a 23 minutos de Puerto Viejo. Esta ciudad transmite todo el esplendor de la cultura caribeña tica, tanto en aspectos relacionados con la gastronomía como en el carácter y alegría de sus gentes. Por ello merece otro capítulo 😊