Costa Rica cuenta con 27 parques
naturales, 58 refugios de vida salvaje, 32 zonas protegidas, 15 zonas
pantanosas, 11 reservas forestales, 8 reservas biológicas y 12 regiones de
conservación. De hecho, el país más green del planeta es fácilmente semejante
a un parque natural gigante si excluyéramos las ciudades más pobladas.
El total de 500.000 especies que
conviven en la nación tica se distribuyen por estos espacios de inmensidad
verde. Esto significa que en ninguno de los paseos en los que decidas
aventurarte en sus múltiples bosques y selvas encontraras la soledad. Incesantes
estímulos de la naturaleza radiaran tus sentidos para marcar su huella, confiando
en tu mejor actitud natura.
¿Cuál es la actitud natura que te
exige Costa Rica?
En primer lugar, dejar el estrés
y el comportamiento acelerado que llevamos en la mochila desde los países
occidentales. La serenidad juega un papel clave como punto de partida en el
encuentro con la madre tierra. No hay que hacer cola para subir a la Torre
Eiffel ni sacar la mejor foto para el atardecer en Santorini. RELAX, ni la
naturaleza ni sus habitantes van a largarse a ningún lado, procura que tu mente
tampoco lo haga…
Por otro lado, se requiere un
paso a ralentí mínimo. Este consejo vino de la mano de algún guía local, que
son los que entienden de verdad: “los
bichos son capaces de captar vuestros
pasos por las vibraciones que hacemos en el suelo al andar, procurad andar
despacio”. Amén, marchando bajada de ritmo mental y de marcha.
Otro de los consejos aceptados
fue el de conectar con el entorno selvático. Si no te fundes como parte del
ecosistema y no llegas a estar presente en el momento y lugar preciso, te
conviertes en un espectador ciego. Es preciso ser consciente de cada uno de los
elementos y detalles que envuelve el escenario con el fin de no perderse el
siguiente paso de la obra.
No es necesario mencionar que una
alta dosis de respecto por el mundo natural es otro de los valores que
caracterizan la actitud natura. Aunque cualquier viajero que se precie lo lleva
en la mochila, nos percatamos a la mayoría de los costarricenses no sólo les
corre sangre eco-friendly sino que lo llevan por bandera. No permitir sacar
conchas del mar o perseguir que no se alimenten los animales para la atracción
turísticas son algunas conductas que caracterizan su código moral. Además, cabe
destacar que Costa Rica constituye el primer país de América Latina que
prohibió la caza deportiva.
El mantener las expectativas a
raya es otro de los autoregalos que podemos darnos para disfrutar al máximo de
nuestra experiencia verde. Por ejemplo, el afán de encontrar osos perezosos o sloths no debería hacernos menospreciar
el resto de los animalillos que nos ofrece el país.
No obstante, hay un ingrediente
principal que es innato en las personas que interactúan con la naturaleza a
menudo que requiere de años de masterización. Se trata de una sensibilidad
especial para detectar cualquier movimiento o animal por pequeño y camuflado
que sea. Y es que si algo hemos aprendido es que hay especies que no existen
para lucirse.
Esta capacidad de muchas personas
locales alcanza un nivel superior cuando hablamos de un entorno nocturno. El tour nocturno que hicimos en Monteverde
es altamente recomendable para amantes de la naturaleza o para aquellos curiosos
que simplemente busquen experiencias diferentes. Armadillos, felinos salvajes,
tarántulas, tucanes, mariposas de todos los colores, ranas arbóreas de ojos
rojos, monos aulladores constituyen una pequeña muestra de la fauna que te
puedes encontrar en tu caminata nocturna.
Dado que el tiempo es un bien muy
escaso, tuvimos que seleccionar un parque natural para visitar. El escenario de
la mayor fauna que encontramos en tierras ticas se concentró en el Parque
Nacional Cahuita. Situado en la provincia de Limón, este parque cuenta
con 23.290 hectáreas de cobertura marina y 1.102 hectáreas terrestres. En
tierra conviven numerosas especies de mamíferos, reptiles, anfibios y aves.
Tuvimos suerte de que muchas de
estas especies se quisieran lucir a nuestro paso y nos alegramos la vista con
el desfile de serpientes, mapaches,
mariposas de tamaño murciélago, monos
aulladores y demás integrantes de la selva playera. Y es que la ubicación del parque es uno de sus atractivos
principales, con desviación obligada a la orilla para continuar con el sendero.
Relajarse en la playa del parque
mientras un mapache se te acerca con esperanzas de llenar su buche, broncearse
mientras los surfistas realizan su mejor performance
con las olas, observar como la vegetación se pierde en los manglares y el
sonido en ebullición de los miles de insectos que conforman el parque, son
algunas de las sensaciones obligadas a experimentar en los alrededores de
Cahuita.
El parque Cahuita resulta
especialmente cotizado para aquellos visitantes de la costa caribeña, ya que
encuentra ubicado a 23 minutos de Puerto Viejo. Esta ciudad transmite todo el esplendor
de la cultura caribeña tica, tanto en aspectos relacionados con la gastronomía
como en el carácter y alegría de sus gentes. Por ello merece otro capítulo 😊