miércoles, 16 de enero de 2019

MÁXIMO GREENY CLIMAX


Esperaba que el lugar más verde del planeta tuviese muchas joyas que mostrarnos durante nuestra visita. Sin embargo, fue en nuestra parada en la ciudad de la Fortuna donde alcancé el clímax ecológico del que no podía escapar.


Por recomendación personal nos alojamos en el Arenal Lodge. Tras pasar la entrada del hotel y recorrer varios metros con el coche empezamos a tomar consciencia de nuestro deja vu. Esto lo hemos visto antes en… ¿Jurassic Park? Se trata de un hotel ecológico de 600 hectáreas en un bosque nuboso. Su principal valor viene dado por las impresionantes vistas panorámicas al Volcán Arenal y al lago Arenal. Sin embargo, el hotel representa el hábitat natural de cientos de aves exóticas, mariposas, ranas, pequeños animales, así como flores y árboles tropicales de Costa Rica. Todo ello maximiza su valor añadido si buscas una experiencia 100% jurásica.

Alrededores de Arenal Lodge



Bosque nuboso en el Arenal Lodge




Porche de entrada del Arenal Lodge

Bosque nuboso en el Arenal Lodge


Además, dentro de la propiedad tuvimos la oportunidad de conocer al pisote (Nasua narica), “primo del mapache”. Incluso el personal del hotel nos advirtió sobre la convivencia armónica de un puma dentro del recinto. Aunque buscar al puma, perderse en el jardín de colibrís y pasear por los múltiples senderos del ecosistema del área fuese una aventura en si misma, la Fortuna tenia mucho más que ofrecernos.


Pisote en el Arenal Lodge



Pisote en el Arenal Lodge

Desde prácticamente cualquier ángulo de la ciudad se podía divisar el volcán Arenal o el cerro como le llaman los locales. Se trata de uno de los iconos del país, famoso por su actividad volcánica hasta el año 2010. Una de las opciones es hacer senderismo por el Parque Natural Arenal ubicado en las faldas del volcán, acompañando la experiencia con un repaso de la biodiversidad presente en sus alrededores.

Vistas del volcán Arenal desde La Fortuna


Vistas del volcán Arenal desde nuestra habitación del Arenal Lodge

Debido a la nubosidad cargada en la atmosfera, optamos por visitar la Catarata de la Fortuna, otra de las visitas obligadas en la ciudad. Se trata de un recorrido asequible y cómodo, en el que las enseñanzas de Gurú Sloth te invitan a tomar un respiro para continuar con más fuerza. En las escaleras que conducen a la cascada, diferentes puntos de descanso te atrapan con frases motivacionales by Mr. Sloth: “No es quien mas alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente”.


Enseñanzas de Guru Sloth

Puedes hacerle caso al oso gurú en el entorno de la catarata y relajarte con la caída del agua mientras a la vez que el canto de algún ave exótica que sobrevuela te deshipnotiza.


Catarata de la Fortuna

Catarata de la Fortuna

Catarata de la Fortuna


Catarata de la Fortuna

Otro de los regalos naturales que nos deparaba en este maravilloso lugar y que se posiciona como uno de los tops del viaje es el spa natural del río Tabacón, cuyas aguas termales se encuentran en los pies del volcán. Gracias a un amigo tico, Mauricio, pudimos disfrutar de la experiencia en las aguas termales públicas de forma 100% natural y gratuita. No tiene nada que envidiar a los resorts de alrededor y es la mejor opción si buscas una mayor conexión con la naturaleza. Se trata de llegar a una hora razonable para elegir una piscina natural donde relajarse. Además, hay cascadas pequeñas para acompañar la experiencia de un masaje de duración infinita. No pudimos aprovechar mejor este spa natural, ya que nos quedamos hasta la noche. Este momento mágico en la oscuridad absoluta ni siquiera fue alterado por el concierto de las ranas y el espectáculo de las luciérnagas.


Aguas Termales naturales río Tabacón


lunes, 7 de enero de 2019

Costa Rica On the move


El admirable y único respeto de la sociedad tica por la naturaleza tiene un precio y es que resulta “un pelín” complicado moverse por el país. A la centralización del sistema de autobuses público de todo el país en San José, que impide cierta flexibilidad hay que añadir carreteras no muy seguras principalmente en el camino hacia los bosques y reservas de la meseta central. No obstante, para aquellos más acomodados siempre va a existir alternativas (shuttles) aunque siendo estas más perjudiciales para el bolsillo y la libertad de horarios.

A lo largo de nuestro viaje, elegimos una combinación de transporte público, alquiler de coche y transporte privado en función del tramo. Con ello ganamos en flexibilidad y sumamos nuevas experiencias.

Cuando nos movemos por nuestra cuenta por un país totalmente desconocido solemos prestar más atención a lo que nos rodea, agudizando nuestros sentidos y activando nuestros niveles de alerta de modo que poco pasa desapercibido.

Costa Rica, cuenta con una población de 4M de personas, con aproximadamente el 42% de la población concentrada en 10 ciudades. Esto quiere decir que en nuestro viaje en coche hacia Monteverde de aproximadamente 4 horas nos encontramos con un paisaje donde la naturaleza se extendía hasta el infinito con pocos signos de asentamiento humano.

Bosque, jungla, gavilanes, águilas y los carteles de “atención, paso de fauna” se convirtieron de forma recurrente en nuestros compañeros de viaje en un trayecto mayormente curvilíneo. No obstante, al caer la noche sobre las 5.30 pm las señales de peligro y el peso de la oscuridad bloqueaban cualquier otro estímulo que la montaña quisiera mostrarnos a nuestro paso.

Nunca había tenido un encuentro tan intimidante con la oscuridad. Nos olvidamos en nuestro día a día de la contaminación lumínica que nos rodea. En situaciones de ausencia de la luna en cualquiera de sus vertientes es cuando llegas a ser consciente del protagonismo de la luz en nuestras vidas.
Sin embargo, bien es cierto que al cabo de un tiempo conduciendo podrás encontrar algún pueblo para paradas técnicas transitorias y abrir el estómago con comida local en los numerosos sodas que se distribuyen por la geografía tica.

En estos pueblos descubrimos la ilusión tica por la navidad plasmada en forma de luces multicolores decorando la fachada de las casas. Es cuestión de adaptarse, pero fue todo un contraste de costumbres dejar el abrigo por una celebración navideña en bikini.