miércoles, 9 de septiembre de 2015

UNA DE ESCALA EN SINGAPUR



Supongo que las impresiones que me causó esta ciudad es la habitual para una europea que ha crecido y vivido en un entorno con las características y rasgos del viejo mundo. En España, como muchos de nuestros países vecinos, es bastante palpable el paso de las distintas civilizaciones así como del desarrollo del país que tuvo lugar en el siglo pasado. La mayoría de los edificios de viviendas y de muchas empresas provienen de la misma época de expansión. Por lo tanto en esta ciudad se respira frescura, modernidad, y crecimiento, quedando todo esto reflejado en cada rincón de esta nueva ciudad.
Grúas de colores (siempre cuidadosas de no romper la estética en la ciudad) en la distancia apresurándose en la construcción de nuevos edificios y rascacielos, tejen el paisaje del centro urbano de  esta potencia asiática. No obstante, también encontramos la huella de los acontecimientos bélicos de resistencia, invasiones, colonización y lucha con los memoriales, entre los múltiples centros comerciales que sostienen la ciudad.
Aunque a priori puede guardar cierta semejanza con otras capitales punteras del mundo, lo cierto es que Singapur transmite serenidad y armonía. Parte de estas sensaciones se deben a la atmosfera de pulcritud y tranquilidad que envuelve a la ciudad debida a las medidas estrictas encauzadas a reducir el tráfico y la congestión.  Para ello, el gobierno mantiene niveles de impuestos tan elevados para los conductores que resultan imposibles para un ciudadano medio mantener un coche. Además ha sido de las primeras ciudades en el mundo en instalar un sistema ERP en la ciudad (tarifas de congestión), a través del cual se penaliza con un cargo electrónico a los coches que acceden al distrito comercial situado en el centro.
Otra de las ventajas de pasar por Singapur es que existe una variedad gastronómica amplia y si conoces la ciudad puedes pasarte por diferentes mercados en los que se ofrecen degustaciones por un módico precio.
Lo ideal es pasar una noche en Singapur para formar parte del espectáculo de luces que inunda cada noche la ciudad desde el rio, un parador perfecto para la contemplación del desarrollo de la urbe con los números edificios  que rompen el horizonte de Singapur. También impresiona la presencia del hotel Marina Bay, uno de los principales emblemas y una mini ciudad dentro de Singapur, donde los huéspedes cuentan con casinos, museos, tiendas variadas para satisfacer sus necesidades más amplias (sin duda con una media de 1.000 $ la noche por habitación podemos ser exigentes, ¿no?).
Cerca del hotel Marina Bay encontramos los “Gardens by the Bay”. Personalmente, no me atrae mucho la idea de dedicar mucha atención  a jardines y parques cuando voy a estar poco más de un día en un sitio pero merece la pena dar una vuelta cuando además se encuentran tan a mano (justo detrás del hotel). Si Singapur es silencioso, el parque viene a ser más estimulante porque el principal sonido es el de las aves que lo habitan integrado con el sonido del agua de los riachuelos  que lo cruzan. Por supuesto, el parque cuenta con numerosas facilidades: Mc Donal (sin wifi aun, por lo que te obliga aún más a sumergirte en un aura de paz), aseos, restaurantes, parque para niños y acuarios con especies exóticas. Sin duda un buen lugar para pegar una cabezada mientras esperas para tu siguiente vuelo.

jueves, 3 de septiembre de 2015

PLAYAS DE BALI:UN MUNDO AZULADO AL USO

Ya he comentado antes en cierta ocasión la gran variedad de playas que podemos encontrar en Bali. Eso hace que cada una destaque por los diferentes regalos naturales que ofrecen al turista. Hay playas para hacer buceo, snorkling, para principiantes de surf, para profesionales de surf y otras simplemente para tumbarnos, disfrutar del paisaje y deleitarnos con sus vistas.
La verdad que cada una de ellas me aportó buenas experiencias en diferentes niveles. Algunas las encontré más exóticas, sobre todo en cuanto a la diversidad marina que acogían que ni siquiera en Riviera Maya había logrado ver. Otras me permitieron romper el hielo y tirarme al mar con la tabla de surf a través de una de las muchas escuelas de Surf que hay en Kuta para aprender este deporte  acuático de acompañamiento de olas. La verdad que fue toda una experiencia, pero como dijo el profe, al principio el surf supone mucho esfuerzo (y tragar mucha agua) para disfrutar de pocos momentos de placer. Sin embargo, en cuanto logras estabilizarte, la sensación de liberación compensa con creces todos los revolcones y caídas fortuitas. En mi opinión, lo suyo es lanzarse al surf con alguna escuela para aprender bien la técnica y una vez que se tiene cierta soltura, probar la aventura de alquilar una tabla en uno de los miles locales que te ofrecen el alquiler por hora y con los sin duda también te llevaras unas risas.

Sin embargo, Kuta se queda corta para aquellos con experiencia.  Por ello, miles de surfistas de todo el mundo acuden a Uluwatu, que es una península situada al sur de la isla para dejarse llevar con olas dignas de su nivel. Además, en verano suele haber festivales de surf y hay muchísimo ambiente fiestero en beach parties bajo la luz de la luna en playas escondidas entre rocas cuya belleza sin duda hace que te sientas afortunado y en el centro del universo por tener el simple privilegio de contemplarla. No obstante, Uluwatu también tiene playas menos ocupadas para simplemente relajarse y leer un buen libro. Se trata de elegir la que más te apetezca cada día. Qué decisión más dura, ¿verdad?

Un fenómeno curioso que no había visto en mi vida es la nueva playa que se crea cuando baja la marea por la tarde en Uluwatu. En cuestión de horas, se puede observar como emergen multitud de rocas en el mar antes ocultas por el agua. Como hay arrecifes en el fondo (causa entre otras de que existan olas surferas en esta parte de la isla), se crea una segunda orilla en la distancia que reviste a la playa de cierta magia.
Para aquellos con más interés en explorar y disfrutar de las especies marinas balinesas hay diferentes opciones. Las que yo exploré fueron las playas del este de Bali (Padangbai, Candidasa), que es donde se encontraba el voluntariado, y las de las islas Gili. Estas playas cultivan gran diversidad marina y son adecuadas para practicar snorkling si aún no se posee la licencia de buceo. No obstante, muchos eligen Bali para obtener la licencia porque suele ser más barato que en otros países, aunque claro ya depende de como queramos repartirnos nuestro tiempo en la isla.

Llegados a este punto merece la pena mencionar la principal atracción balinesa: los puntos de Sunset. Aunque todas las playas tienen su encanto, sobre todo porque hay muchas que miran hacia el oeste y se puede ver al sol esconderse justo enfrente del horizonte reflectante en el mar, tengo mis favoritas. Me quedo con el de Uluwatu, ya que pude disfrutar de dos acontecimientos al mismo tiempo al son de la música de los chiringuitos de fondo: el sunset y las vistas de la marea baja y las piscinas naturales resultantes. Como no puede ser de otra manera, las playas de Uluwatu forman parte del escenario de la peli de “Come, reza y ama”. Además, el templo de Uluwatu está cerca y, aunque sea pequeñito y no muy impresionante en realidad, es un añadido para visitar el sur de Bali.

Uluwatu



Uluwatu
Uluwatu

Uluwatu
Uluwatu

Uluwatu














Uluwatu

Uluwatu

Uluwatu



Uluwatu sunset

Uluwatu. Templo.
Uluwatu

Uluwau. Templo.
Gili sunset

Uluwatu. Templo.
Uluwatu sunset

Uluwatu. Templo.
Uluwatu sunset

Uluwatu. Templo.
Uluwatu

Uluwatu
Isla Gili sunset

Isla Gili T


Uluwatu



Kuta



Kuta



Kuta sunset


Kuta sunset



Kuta

Kuta

lunes, 31 de agosto de 2015

EXPERIENCIA EN BALI

Aunque existen multitud de artículos que citan los beneficios de viajar y el impacto positivo que tiene sobre la personalidad, me voy a centrar en todo lo positivo que me ha aportado este viaje como experiencia personal.

El tipo de viaje en si suponía una experiencia novedosa, ya que nunca he estado tanto tiempo de turismo y vacaciones en un sitio especifico, cuanto menos en un país tan desconocido para mi como era Indonesia, con el añadido de participar en un proyecto educativo como voluntaria. En todos los aspectos el viaje a Bali brindaba la oportunidad de vivir situaciones nuevas y desafiantes, de salir de mi zona de comfort y de ampliar miras conociendo cultura y personas nuevas. Y es que vivir la experiencia de ser profesora de ingles y contribuir en cierta medida en la educación de los niños locales en una isla paradisíaca en la otra punta del planeta no podía presentarse como más atractiva. Contaba con el tiempo, los recursos y la ilusión, por lo que decidí que era el momento. ¿Por qué decidí hacer este tipo de viaje justo ahora? Supongo que son varias circunstancias, algunas ligadas con mi personalidad aventurera, y otras con la intensificación temporal de la necesidad de vivir algo diferente y conocer nuevas culturas que tenia en este momento.

No obstante, aunque he acabado pasando mis vacaciones en uno de los sitios más bonitos que he conocido en mi vida el orden fue inverso, he de reconocer que el destino vino después. Primero decidí que quería pasar mis vacaciones haciendo algo más que turismo. No ha sido hasta este viaje, cuando he conocido tanto la parte local como la parte turística y he vivido ambos, así como el contraste entre ellas que no he sido tan consciente de que se tratan de universos distintos solapados en un espacio geográfico en el que el turista representa el principal recurso de explotación. El mecanismo económico de Bali coloca a los turistas como capitanes de su suerte, creando una dependencia absoluta en este sector. De hecho, ha sido el turismo el responsable del avance de la isla en las últimas décadas, algo que a priori es totalmente positivo si no tenemos en cuenta el notable subdesarrollo que existe en el resto de sectores. Y es que hasta la educación superior esta enfocada a cubrir puestos relacionados con el turismo (trabajar en cruceros, hoteles, etc). Además, gracias al voluntariado he podido vivir en un pueblo menos turístico que me ha permitido percibir y conocer en mayor medida la forma de vida en el día a día de los locales, la forma de vivir su religión, su educación, etc.

Investigando organizaciones que me permitiesen participar en un voluntariado de dos semanas (ya que muchas exigen un tiempo mínimo en meses) fue cuando encontré la asociación Tumaini, que trabaja con un amplio rango de proyectos y organizaciones solidarias en varias partes del planeta. Además te proporcionan información y asesoramiento mas detallado de los proyectos que te llaman la atención y te proporcionan consejos útiles de cómo afrontar el proyecto y matices sobre las peculiaridades del país y la zona del proyecto.

Elegí el proyecto de educación dando clases de ingles porque me parecía un reto personal, ya que nunca había sido profesora. Además al ser de ingles, pensaba que podía ser interesante a la hora de mejorar mi habilidad con el idioma. He de decir que el proyecto me ha resultado más de lo gratificante de lo que pensaba, ya que he descubierto la satisfacción que siente un profesor cuando los alumnos se enteran (que ya es difícil cuando se trata de niños que no hablan el mismo idioma) y que aprenden. Cuando además notas que recuerdan lo aprendido de clases anteriores la satisfacción se duplica. El valor al proyecto se amplifica cuando estas allí y tomas conciencia de la importancia del ingles en la comunidad balinesa, por el impacto que el turismo tiene ante mencionado. Personalmente, también me ha ayudado a mejorar mis habilidades resolutivas y personales (como por ejemplo, la paciencia) para intentar mantener atención o simplemente dinamizar la clase.

Además, este tipo de viaje ayuda a mejorar la capacidad de adaptación en general, debido al contraste en el desarrollo de infraestructuras con respecto a los países del norte, como por ejemplo, la ausencia de un sistema de transporte publico.

En general he aprendido a confiar más en mi instinto a la hora de viajar y a disfrutar del viaje, aun no teniéndolo controlado. Principalmente, en cuanto a la semana de vacaciones, he decir que nunca había viajado sin tener todos los hoteles reservados o la ruta exacta de lo que iba hacer antes de ir al sitio. Sin embargo, aquí no tenia opción ya que era imposible planificar de antemano la ruta de una isla tan remota a pesar de haberme leído la guía del Lonely Planet (o al menos los principales tips). En otras palabras, a ser mas flexible, a dejarme llevar y autogestionarme in situ.

Recomiendo a todo el mundo que tenga curiosidad por tener una visión mas realista de un país culturalmente tan diferente de vivir este tipo de experiencias. Si no lo hubiera hecho y me hubiera ido directamente a un resort a Kuta me hubiera perdido el 90% de lo que he vivido y he aprendido en este viaje. Si además eres una persona con inquietudes sociales y ganas de contribuir a equilibrar los hemisferios en la medida de lo que este en tu mano, la experiencia será totalmente plena.




























































VIVIENDO LA ESPIRITUALIDAD DE UBUD


Ubud es una ciudad situada en el centro-sur de la isla, a una hora y media aproximadamente de Kuta. Es sin duda una ciudad de obligatoria visita si te tomas la molestia de ir hasta Bali y deseas conocer algo mas autentico de la isla dentro de un marco turístico. Su autenticidad no impide la existencia de un amplio rango de numerosos establecimientos, reconocidas  firmas de ropa,  resorts de lujo y todo tipo de comodidades para sucumbir las necesidades  de los turistas más exigentes.
           
Normalmente, la mayoría de turistas conciben Ubud como una ciudad de tránsito ya que por su ubicación estratégica, en sus calles se pueden encontrar multitud de agencias de excusiones y tours que permiten un acceso cómodo a las principales “landmarks” y actividades a lo largo de la isla como por ejemplo el trekking al volcano Batur, rafting por el río Ayung o  visitas a los diferentes templos repartidos por la isla (Tanah lot, Uluwatu..).

Sin embargo tengo que decir, que aunque me aproveché de su localización para  pasar por los inmensos arrozales de alrededor de Ubud, hacer trekking y ver el Sunrise desde la cima del volcán Batur, lo cierto es que esta pequeña ciudad me cautivó por su propio magnetismo innato.

La ciudad cuenta con tres calles principales, en las que principal peculiaridad es la existencia las casas (la mayoría Homestays que alquilan habitaciones) conservan su formato original hindú. Muchas de los dueños de las “Homestay” se percataron hace unos años  del valor añadido que proporcionaba el contar con un “Rice field view” o lo que es lo mismo, con vistas a los arrozales para atraer a los turistas. Por ello es muy común encontrar en el camino cuando se pasea por las calles de Ubud numerosas señalizaciones que rezan “Rice field view”, junto con “Hot water” y “Free Wifi”. El agua caliente también aporta un valor añadido al alojamiento de Homestays, aunque tengo que reconocer que después de dos semanas haciendo uso de la “open air” ducha del centro con agua fría, el agua caliente se presentaba como un factor complementario, en ningún caso de prioridad absoluta. El principal encanto de este tipo de alojamiento es el acceso a las casas típicas balinesas, con un templo en el patio exterior normalmente compartido con toda la extensión familiar que suelen ser el principal objeto de atención para los extranjeros. Si además te encuentras con que los propietarios son sociables y no solo te ven como un saco de rupias, se puede aprender sobre el estilo de vida y la convivencia familiar. O simplemente como mínimo comunicar tus planes de viaje  y mejorar tu fluidez de ingles. Además ellos también suelen tener cierta curiosidad sobre el desfile de turistas que duermen en sus casas (quizás para divisar oportunidades de negocio futuras). How old are you?-Solia ser su intriga de entrada. Una vez disipadas las dudas de la edad, lo cual venia acompañado de oportunos elogios y cumplidos, continuaba el enigma. Are you married?-Solia ser el misterio real. Desde mi punto de vista, Bali  es una isla que no defrauda a ningún turista, estilo o plan de viaje, presentando diferentes rincones para diferentes viajeros. Sin embargo, es un lugar del planeta que sin lugar a dudas compartiría con mi pareja. Pero bueno, aclarar los motivos de no husband- acompañamiento y estado de soltería al final se me antojaban divertidos y mecánicos.

Los numerosos locales de masajes, salones-Spa, Yogas  y, sobre todo, de “Spiritual Healing”, destacan por su abundancia y proporcionan un kit completo de sanación del alma que otorga a Bali cierto carácter profundo y espiritual en general, convirtiendo a Ubud en el climax del paraíso curativo.  La película “Reza, come y ama”  o “Pray, eat and love” contribuye a difundir esta idea de Bali cuando Julia Roberts se apoya en el gurú Ketut Liyer que habita en Ubud para que le ayude a encontrarse con su ser interior. El nombre de estos sanadores espirituales o gurús es el de los balian. Es de reconocer que la aparición de este personaje en la película dirigida por Ryan Murphy ha provocado un fuerte impacto al verdadero Ketut Liyer, que actualmente vive en Ubud como en la película se proyecta fielmente, y en última instancia al gremio. Aunque después de oír que el anciano ha optado finalmente por  racionar su energía y por estandarizar sus respuestas a los turistas, decidí guardar mis rupias para mi atracción balinesa favorita: ¡los full -body balinese massages!

Las boutiques, tiendas de diseño, restaurantes, cafeterías, nacidos de la Bali moderna conviviendo junto a los  numerosos templos y viviendas de la Bali tradicional, así como con los rituales diarios de ofrendas a los dioses hacen de Ubud un espacio y ambiente de contrastes único en la isla. El agradecimiento diario a los dioses por parte de los locales se expresa en forma de flores con incienso en la puerta de los locales, por lo que trataba de esquivarlos para no pisarlos, nunca se sabe…

Además Ubud destaca por su oferta de espectáculos nocturnos en forma de danzas tradicionales balinesas. Merece la pena acudir al menos a uno de ellos, no por disfrutar de una danza de estilo peculiar diferente a todo lo visto anteriormente, sino porque además se suelen representar en templos o en el palacio real (un templo de mayor tamaño). Todos los días suele haber una actuación en cualquiera de los templos.

La ciudad se puede disfrutar en su esencia, pero ya que estas allí merece la pena visitar el Monkey Forest (en pleno centro de la ciudad) asi como los arrozales y templos de alrededor de la ciudad. El encanto de Ubud logra compensar la ausencia de unos de los  mayores tesoros de Bali: la playa. 




 
Ubud




Monkey Forest



Danza tradicional balinesa. Ubud.
Arrozales Ubud




Arrozales Ubud
Arrozales Ubud



 
Templos de Ubud



 

Templos de Ubud


 
Volcan Batur


Volcan Batur

Volcan Batur
 
Ubud
 
Ubud

Ubud
Ubud
Ubud

Monkey Forest

Ubud


Making coffee