sábado, 9 de febrero de 2019

NEVER WALK ALONE


Costa Rica cuenta con 27 parques naturales, 58 refugios de vida salvaje, 32 zonas protegidas, 15 zonas pantanosas, 11 reservas forestales, 8 reservas biológicas y 12 regiones de conservación.  De hecho, el país más green del planeta es fácilmente semejante a un parque natural gigante si excluyéramos las ciudades más pobladas.

El total de 500.000 especies que conviven en la nación tica se distribuyen por estos espacios de inmensidad verde. Esto significa que en ninguno de los paseos en los que decidas aventurarte en sus múltiples bosques y selvas encontraras la soledad. Incesantes estímulos de la naturaleza radiaran tus sentidos para marcar su huella, confiando en tu mejor actitud natura.

¿Cuál es la actitud natura que te exige Costa Rica?
En primer lugar, dejar el estrés y el comportamiento acelerado que llevamos en la mochila desde los países occidentales. La serenidad juega un papel clave como punto de partida en el encuentro con la madre tierra. No hay que hacer cola para subir a la Torre Eiffel ni sacar la mejor foto para el atardecer en Santorini. RELAX, ni la naturaleza ni sus habitantes van a largarse a ningún lado, procura que tu mente tampoco lo haga…

Por otro lado, se requiere un paso a ralentí mínimo. Este consejo vino de la mano de algún guía local, que son los que entienden de verdad: “los bichos son capaces de captar vuestros pasos por las vibraciones que hacemos en el suelo al andar, procurad andar despacio”. Amén, marchando bajada de ritmo mental y de marcha.

Otro de los consejos aceptados fue el de conectar con el entorno selvático. Si no te fundes como parte del ecosistema y no llegas a estar presente en el momento y lugar preciso, te conviertes en un espectador ciego. Es preciso ser consciente de cada uno de los elementos y detalles que envuelve el escenario con el fin de no perderse el siguiente paso de la obra.

No es necesario mencionar que una alta dosis de respecto por el mundo natural es otro de los valores que caracterizan la actitud natura. Aunque cualquier viajero que se precie lo lleva en la mochila, nos percatamos a la mayoría de los costarricenses no sólo les corre sangre eco-friendly sino que lo llevan por bandera. No permitir sacar conchas del mar o perseguir que no se alimenten los animales para la atracción turísticas son algunas conductas que caracterizan su código moral. Además, cabe destacar que Costa Rica constituye el primer país de América Latina que prohibió la caza deportiva.

El mantener las expectativas a raya es otro de los autoregalos que podemos darnos para disfrutar al máximo de nuestra experiencia verde. Por ejemplo, el afán de encontrar osos perezosos o sloths no debería hacernos menospreciar el resto de los animalillos que nos ofrece el país.

No obstante, hay un ingrediente principal que es innato en las personas que interactúan con la naturaleza a menudo que requiere de años de masterización. Se trata de una sensibilidad especial para detectar cualquier movimiento o animal por pequeño y camuflado que sea. Y es que si algo hemos aprendido es que hay especies que no existen para lucirse.

Esta capacidad de muchas personas locales alcanza un nivel superior cuando hablamos de un entorno nocturno. El tour nocturno que hicimos en Monteverde es altamente recomendable para amantes de la naturaleza o para aquellos curiosos que simplemente busquen experiencias diferentes. Armadillos, felinos salvajes, tarántulas, tucanes, mariposas de todos los colores, ranas arbóreas de ojos rojos, monos aulladores constituyen una pequeña muestra de la fauna que te puedes encontrar en tu caminata nocturna.

Dado que el tiempo es un bien muy escaso, tuvimos que seleccionar un parque natural para visitar. El escenario de la mayor fauna que encontramos en tierras ticas se concentró en el Parque Nacional Cahuita. Situado en la provincia de Limón, este parque cuenta con 23.290 hectáreas de cobertura marina y 1.102 hectáreas terrestres. En tierra conviven numerosas especies de mamíferos, reptiles, anfibios y aves.

Tuvimos suerte de que muchas de estas especies se quisieran lucir a nuestro paso y nos alegramos la vista con el desfile de serpientes, mapaches, mariposas de tamaño murciélago, monos aulladores y demás integrantes de la selva playera. Y es que la ubicación del parque es uno de sus atractivos principales, con desviación obligada a la orilla para continuar con el sendero.
Relajarse en la playa del parque mientras un mapache se te acerca con esperanzas de llenar su buche, broncearse mientras los surfistas realizan su mejor performance con las olas, observar como la vegetación se pierde en los manglares y el sonido en ebullición de los miles de insectos que conforman el parque, son algunas de las sensaciones obligadas a experimentar en los alrededores de Cahuita.

El parque Cahuita resulta especialmente cotizado para aquellos visitantes de la costa caribeña, ya que encuentra ubicado a 23 minutos de Puerto Viejo. Esta ciudad transmite todo el esplendor de la cultura caribeña tica, tanto en aspectos relacionados con la gastronomía como en el carácter y alegría de sus gentes. Por ello merece otro capítulo 😊



























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