domingo, 2 de agosto de 2015

PADANGBAI












El segundo día apenas dormí con el jet lag, y tuve un despertador muy particular..(las oraciones del ramadán),que venían de la calle musulmana, por lo que a las 8 de la mañana supe que era hora de ponerse en marcha. Era día off en la escuela, por lo que había que aprovechar el día para ir a las playas viables más cercanas: las de Padangbai.

El segundo día fuimos a Padangbai. Es la ciudad donde conviven pobreza y turismo en un pueblo que vive del turismo que le genera el puerto que allí existe. Lo más importante para disfrutar en este lugar es saber dejarse llevar.  Contemplaras una fauna completa de gallinas, ratas, perros y gatos todos conviviendo en armonía con los lugareños. Algo que en un principio puede llamar la atención, como ver a cuatro niños subidos en una moto o no ver a nadie con casco, comienza a adaptarse a tus retinas y no  a ser objeto de shock. Se llama adaptación a la cultura y solo ha pasado un día..¿Voy por buen camino?; ¿o definitivamente me estoy colando?

Lo cierto es que en ningún momento sientes inseguridad al ir por estas calles donde convive un microclima turístico en un entorno de pobreza, en el que todos intentan sacar lo máximo del turista. Lo mejor  es ir con paso firme, con seguridad e integrarte con la isla, como si llevaras toda la vida por estos parajes y andando entre gallinas (aunque en realidad llegara antes de ayer).  Al final me Sali con la mia. 50.000 rupias para volver a casa, y en coche!! En lugar de motorbike como me proponía el lugareño, ya que seguramente la tenían en otro lado intentando venderle el viaje a otro turista. El viaje con el “taxista “ fue cómodo, natural y animado.  Me dijo que si que había además de australianos, bastantes turistas españoles (dios , hasta en el culo del mundo colonizamos…), lo que me llevo a pensar que deben estar en Kuta ( la Marbella balinesa) o en Gili (la Ibiza balinesa). Le pregunte también sobre las religiones y la armonía en la que conviven, ya que el centro se encuentra rodeado de dos calles: musulmana e hindú.  El chaval había heredado la religión hindú, me enseño el colgante de la diosa  y el elefante, y la cesta de flores disecadas en el coche para orar al máximo.  Su primo había salido musulman decía, ya que la religión se hereda, pero quien no tiene un primo disruptivo en su familia,,

La verdad que no había valorado la independencia y la facilidad que tenemos para movernos de un sitio en los países del norte, con un sistema de transporte público integrado y confiable. El hecho de encontrar mejores postores simplemente para ir al pueblo de al lado crea un sentido de dependencia antes desconocido. Sin lugar a dudas, si me quedase más tiempo optaría por una moto….

Nunca me había sentido tan dependiente de los servicios con los que cuento en mi país pero a la vez tan segura y tranquila.  Al final todo movimiento es el comienzo de una nueva aventura, ¿Dónde pasa esto? Definitivamente en el metro de Madrid no tengo aventuras mañaneras J




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