domingo, 3 de marzo de 2019

UN LUGAR CON ALMA: EL METRO DE MADRID


Un día cualquiera a las 19.00, se nota el cansancio. Como si la vida les fuera en ello, un grupo de pasajeros se apresura para entrar en el vagón a tiempo y así no esperar al siguiente tren durante 5 minutos.

Los asientos en los vagones escasean a la hora de salida del trabajo de miles de madrileños que tienen como premio de consolación el poder hundirse en el asiento con su móvil o e-book con la esperanza de que nadie les dirija la palabra.

Una fugaz mirada alrededor es suficiente para percibir el estrés y el cansancio de la vida exigente de la capital donde el metro funciona como un mero tramitador.

Día tras día, desde el año 2012, he utilizado este medio para llegar hasta la oficina de forma segura y fiable, siendo mi objetivo siempre el mismo: “aprovechar ese tiempo y pasarlo de la manera menos sufrible posible”.  Además de su función principal, me he servido de las estaciones para controlar las principales ubicaciones de Madrid.  Difícilmente hubiera logrado ubicar Bravo Murillo sin las estaciones de Estrecho o Tetuán. Tampoco sería capaz de pensar en la Calle Raimundo Fernández sin que de forma automática aparezcan Nuevos Ministerios y Cuatro Caminos en los laterales de mi mente. También ha constituido el lugar principal de quedadas sociales, no siendo la soltura en el callejero urbano madrileño una de mis mejores armas.  

Además de para lo esencial, no le había dado más pensamiento a uno de los medios de transporte más usados en la ciudad. No fue hasta que acudí a Andén 0, parada de metro fantasma Chamberí, que empecé a ver al metro como lo que es en realidad: uno de los lugares con más alma de la ciudad.
La red de metro de Madrid fue inaugurada por el rey Alfonso XIII, siendo hasta final de siglo de propiedad privada.  Aunque no es de los metros más antiguos de Europa, ya que el de Londres, París y Atenas ya respiraban por entonces, es de respetar su evolución a lo largo de un siglo marcado por periodos de inestabilidad política y transformación en todas sus vertientes social y económica.

Seguramente, la mayor contribución humana que tuvo la de red de transporte fue durante la guerra civil. Durante este periodo, no sólo sirvió como lugar de refugio y escondite en momentos de bombardeo, sino que los vagones de metro se convirtieron en ambulancias subterráneas del Socorro Rojo Internacional.

Para hacernos una idea de su labor, este es el texto que el 6 de agosto de 1936, el Ministerio de la Guerra publicaba en los principales periódicos:
El Metro prestará servicio hasta las dos de la mañana. En todo caso, las entradas de las estaciones estarán abiertas toda la noche, para que puedan refugiarse los vecinos que decidan hacerlo así para preservarse de los peligros ocasionados en caso de sufrir la ciudad un ataque aéreo. A partir de las once, la Dirección de Metro cuidará de que las luces de la escalera de accesos las estaciones están apagadas, entra tanto se las dota de unas pantallas especiales en cuyo caso estarán encendidas…

Salvador de vidas, escenario de infierno en vida, cómplice de conspiraciones y traiciones, testigo de masacre entre vecinos y familiares, no cabe duda de los roles multifacéticos que se vio obligado a adoptar el metro en tiempo de guerra.

Sin embargo, además de la adaptación de su servicio a las necesidades humanas más urgentes, el metro constituye un reflejo de la evolución y transformación social que ha experimentado la ciudadanía española por todo el siglo.

En lo que respecta a la transformación en el empleo, ha habido significantes cambios en cuanto a la integración y trato de la mujer como a la automatización en el empleo. Hasta los años 80, las taquilleras del metro tenían prohibido casarse. Solo las solteras podían tener ese trabajo, y si se casaban eran despedidas. Por otro lado, a partir de las 22 horas todos los puestos de trabajo estaban reservados a hombres.

En cuanto a la automatización del empleo, desde que las primeras máquinas expendedoras de billetes aparecieran en 1970 es evidente que todos los procesos, desde la venta hasta la asistencia se han ido automatizando hasta tal punto que lo más habitual es no tener ningún contacto humano en el viaje.

Y es que el metro refleja como nada la necesidad de cambio en el mundo actual, la sensación de que lo que no es capaz de adaptarse o transformarse está destinado a estancarse y morir. Esto es lo que percibimos actualmente en el mundo empresarial pero que nos transmite las estaciones fantasmas como Chamberí.

El estilo de los mensajes publicitarios también se ha modificado drásticamente. Cuando visité la estación fantasma de Chamberí, lo que más me impactó de los carteles, además de la instalación artesanal de los mismos, fue la dominancia de su texto y la practica inexistencia de imágenes. En un mundo en el que estamos saturados de estímulos publicitarios, difícilmente un contenido exento de vida multimedia podría llamar nuestra atención.

Lo que más interesante me parece es el cambio en el estilo de vida de los pasajeros. Los vagones reflejan muy bien el cambio de una sociedad más colectiva y social a una más individual y digital. En el pasado, era común que múltiples conversaciones entre muchos se hicieran eco en el viaje mientras que otros sostenían el ABC en formato papel. Sin embargo, hoy en día entre semana la escena que más abunda es la de miles de individuos que se ocultan tras una pantalla de cualquier dispositivo. Muchos incluso aprovechan los eternos trayectos para formarse y así mejorar su competitividad. Debe que la gran velocidad de cambios nos obliga a estar siempre update y no perder ni un segundo.


Un día cualquiera a las 19.00, se nota el cansancio. Mi imaginación se pierde en darle al metro un escenario más interesante que los rostros de fatiga de alrededor: lugar de inspiración de grandes artistas, reuniones amistosas, encuentros clandestinos, espectáculos musicales de artistas callejeros, carroza de cenicienta tras encuentros de amores jóvenes y reprimidos…


Y tú, ¿cómo ves el metro de Madrid?


Estación Fantasma-Chamberí



Estación Fantasma-Chamberí


Estación Fantasma-Chamberí

Estación Fantasma-Chamberí

Metro como refugio durante Guerra Civil

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