sábado, 30 de marzo de 2019

HISTORIA NUESTRA. CORRIENTES TEÑIDAS DE ROJO EN EL LITORAL MALAGUEÑO


Pasado y futuro. Los dos polos que a menudo nos bloquean el presente.

Nos encontramos en un mundo en el que vivimos centrados en el futuro: cómo podemos mejorar en nuestro trabajo, a dónde nos vamos a ir de vacaciones el próximo verano, qué vamos hacer el fin de semana que viene, cómo predecir el comportamiento del consumidor para incrementar las ventas de nuestra empresa…

El pasado siempre queda atrás, tejido en un telar infinito de un universo donde poco se puede deshacer. Algunos recurrimos a él, principalmente a modo de aprendizaje constructivo. A otros, les acecha en forma de sombra infinita, dispuesta a persistir ante ausencia de aceptación.

Una mayor inclinación del presente hacia una línea temporal u otra dependerá de cada persona, sus experiencias y valores. Existirán aquellos que incluso dominen el presente con plena conciencia.

De la forma que sea, todos tenemos derecho a conocer nuestro pasado que durante mucho tiempo ha sido silenciado. Sobre todo, cuando este se esparce por la arena que nos ha visto crecer o se enquista en las arterias principales de nuestros pueblos.

Me crie en un pueblo costero, tranquilo y tradicional cuna de pescadores: La Cala del Moral. Este pueblo estable, ha sufrido su transformación debida a lo largo del siglo XX.

Acantilados de La Cala del Moral

Como la mayoría de los pueblos que bordean la costa malagueña, las parcelas y las huertas dieron paso a la 'La Cochinita'. Esta es la denominación del tren que discurría junto al mar y cuya línea de ferrocarril llegaba hasta Granada. El primer tramo, entre Málaga y Vélez-Málaga, se inauguró el 23 de enero de 1908.

A lo largo del paseo marítimo de los pueblos de la Axarquía se mantienen con la estética inicial las antiguas estaciones de trenes, con diferentes servicios de uso público. Por ejemplo, la estación de La Cala del Moral constituye una sala de exhibiciones donde las obras de artistas locales llenan de alma el espacio.

 
Antigua estación de tren de La Cala del Moral

Todos los habitantes de la zona vivimos plenamente conscientes de los cambios estructurales de la localidad.

No obstante, el pueblo fue escenario desgraciadamente de un acontecimiento menos constructivo y menos notorio. Y es que constituye un tramo del sangriento “Camino de los Canadienses”.

Si nos acercamos actualmente a la Araña (pedanía contigua a La Cala del Moral) podemos topar con una placa que reza "En recuerdo a la ayuda del pueblo de Canadá, que de la mano del médico Norman Bethune, prestó a los malagueños que huían en febrero de 1937".






Nos situamos en el año 1937: año de la “La desbandá”.  No se trata de un evento histórico que haya sido notorio en las últimas décadas ni del que se hable con naturalidad entre los nativos. Sin embargo, tuvo gran impacto sobre la población civil malagueña.

La desbandá” representa la mayor huida de población civil en Europa antes de la guerra de Yugoslavia. Su detonante fue  la entrada en Málaga de las tropas franquistas. Aproximadamente 150.000 personas que huían por la carretera que conduce a Almería, fueron atacadas por mar y aire. Las vidas de entre 5.000 y 15.000 malagueños fueron arrasadas cuando se disponían a dirigirse al este andaluz.

Dentro de esta pesadilla cabe destacar la actuación heroica del doctor Norman Bethune, que se desplazó desde Valencia hacia Málaga con su unidad de transfusión de sangre para socorrer a la población civil objeto de la masacre. También es de agradecer la labor fotográfica del doctor, gracias a la cual se ha podido contar con la evidencia necesaria para reconstruir los actos.

Bethune inicia su libro titulado 'El crimen de la carretera Málaga-Almería (febrero de 1937)' con la siguiente cita: "Lo que quiero contaros es lo que yo mismo vi en esta marcha forzada, la más grande, la más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos...."

Este episodio es considerado como el más dramático, en términos de vidas humanas de toda la guerra civil, muy superior al bombardeo de Guernica. Además, al constituir unos de los mayores ataques a la población civil en la Europa de la época, algunos historiadores lo consideran como el comportamiento precedente a la Segunda Guerra Mundial.

Se trata de la historia de nuestros abuelos, bisabuelos, vecinos de Málaga.  Es una historia nuestra que no debe caer en el olvido, ya que como indica Carlos Guijarro, autor del comic 'Paseo de los Canadienses' la memoria es la única arma de las víctimas frente a la injusticia.

Portada de 'Paseo de los Canadienses'_Carlos Guijarro


Viñeta de 'Paseo de los Canadienses'_Carlos Guijarro

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