domingo, 30 de diciembre de 2018

COMBO DE EXPERIENCIAS PURA VIDA



¿Por qué viajamos? Escapar de la rutina, conocer nuevas culturas y sus gentes, integrarnos en nuevos entornos, aprender de la historia y los acontecimientos pasados, descubrir nuevos lugares, reafirmarnos como personas, incluso para posturear en las redes sociales, ¿por qué no? Mis razones siempre como un combo están presente, aunque dependiendo del momento, con mayor sed por saciar unas más que otras…

Experiencia PURA VIDA. Lo que sí puedo afirmar es que Costa Rica me ha permitido optimizar este combo de experiencias únicas dentro de un equilibrio sano entre autenticidad y explotación turística. Ello nos permitió fluir con soltura y con nuestros sentidos activados absorbiendo la vida que palpita en cada rincón de este país de forma fluida y segura.

Primer destino, Tamarindo: antiguo pueblo de pescadores, actual centro de ocio natural. Tras 7 horas interminables de bus público tico después de un vuelo complejo de más de 20 horas (por verlo desde una perspectiva anecdótica), llegamos a la costa pacífica de la mano de Tamarindo (provincia de Guanacaste, nuestro primer destino. Se trata de una de las ciudades centro base donde los mochileros se alojan para visitar otras playas cercanas y disfrutar de múltiples actividades al uso mientras la fiesta protagoniza el “after sunset”.

Cocktail de Bienvenida…y no hablamos de alcohol. Empatizando con nuestro nivel de cansancio e impotencia generalizada, una bandada de aves verdes nos coreaba la bienvenida en las calles de Tamarindo. No puedo decir de que especie se trata: una de las más de 300 que conviven en la zona. Este momento fue el principio de la inmersión, en el que la naturaleza tomó las riendas y nos atrapó en su magia para que no se nos ocurriese bajo ningún concepto no estar presentes en el mayor esplendor que nos podía ofrecer (y que seguramente hayamos vivido).

Banda de aves exóticas en Tamarindo

Sunset en la playa de Tamarindo: pistoletazo de salida. Poco tiempo necesitamos para percibir el ambiente “surfer” que tanto caracteriza este bello rincón de la costa pacífica.  “Yoga Studio”, “Surfschools” y “Spanish lessons” monopolizaban los rótulos de los establecimientos del lugar. Sin embargo, todos perdían su afluencia a partir de las 5.30 pm, hora del “sunset”, momento en que todos los viajeros se concentraban en la vida que concurría en la orilla de la playa por la despedida del sol.
En mi caso suelo sentir el atardecer como una experiencia en sí misma, ya que, dependiendo del lugar y momento, cada uno te trasmite vibraciones diferentes. Quizás resulte anecdótico pensar en disfrutar del “sunset” cuando no hay “sun”, es decir, cuando está nublado.  Sin embargo, la naturaleza estaba haciendo su labor desde que llegamos y conseguimos conectar con una puesta de sol rodeada de playas amplias con arrecifes visibles con la marea baja, música chillout creciente en los bares de alrededor y un desfile de caballos que se fundía en la orilla con el horizonte del paisaje.







Aventura semi-extreme:  Surf, Canopy y Rafting. Quizás para aquellos más deportistas hablar de surf como deporte “semi-extreme” resulte de coña.  Contándolo desde mi punto de vista creo que lo es, ya que mi ratio coste/olas tomadas batió el récord del subsuelo. No obstante, la experiencia fue muy divertida, pudiendo practicar mi inglés oxidado con los gringos del lugar. Va a ser verdad eso que dicen de que lo importante es participar 😊


 Hostel la Oveja Negra, Tamarindo



Playa de Cocles, Limón

Surfers en Tamarindo Beach

Surfers en Tamarindo Beach



Además de los deportes acuáticos, Costa Rica ofrece más aventuras a lo largo de su terreno. No pudimos irnos sin probar las Canopy (las tirolinas de toda la vida). He de confesar que subestimaba mi tolerancia por las alturas y su poder de adicción ya que una vez que sobreviví al chute de adrenalina de la primera, la última se presentaba como una decepción, ¿ya se acaba? No obstante, este chute fue en incremento y el colofón de las tirolinas vino de la mano de un salvo a vacío (el llamado Tarzan Swing) y el vuelo a lo gavilán por el valle del Bosque Nuboso en Monteverde (el famoso Superman). Porque…no todos los días se presenta la oportunidad de dejarte volar, ¿verdad?



Puentes Colgantes, Bosque Nuboso Monteverde








Otra de las actividades en la lista de must do era sin lugar a duda el Rafting. El río Pacuare es un río de Costa Rica, perteneciente a la provincia de Limón, posicionado como el mejor río del país y uno de los 10 mejores a nivel mundial para realizar los rápidos. Fue una de las experiencias más adrenalínicas del viaje con la que pusimos el broche de cierre. Descarga de adrenalina, deporte, risas, intercambio cultural, paisaje de ensueño y avistamiento de fauna (con suerte algún oso perezoso) en el camino solo puede sonar como una gran experiencia.


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